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La siembra directa en la región pampeana
surge como una respuesta a los procesos de erosión y degradación
de los suelos dedicados a la agricultura. Las razones principales
del problema de degradación son la intensificación de cultivos,
la realización de labranzas más agresivas, las pendientes y
la escasa reposición de nutrientes
La siembra directa tiene como principal ventaja la conservación
del suelo. Otros aspectos tales como la reducción del parque
de maquinaria y los tiempos operativos, menores pérdidas de
humedad por evaporación y la cobertura de rastrojos en superficie,
contribuyen a mejorar los resultados físicos y económicos de
la empresa agropecuaria, pero para ser rentable tiene que ser
manejada muy prolijamente y sin improvisación.
En la actualidad, el desafío de desarrollar sistemas productivos
y rentables lleva asociado el compromiso social de la sustentabilidad
ecológica de los sistemas agropecuarios. La siembra directa
aparece como la mejor alternativa disponible para bajar los
costos -menor consumo de combustible y menor demanda de equipamiento-
mientras se reduce la pérdida de suelo y se mejoran sus propiedades,
permitiendo obtener cosechas elevadas y estables.
Los principales atributos de la siembra
directa son:
Conservación
de suelos
Ahorro de
tiempo y combustible
Mayor capacidad
de trabajo
Menores
costos de infraestructura
Mayor acumulación
de agua útil en el suelo
Mayor estabilidad
de los rendimientos
La siembra directa es un sistema productivo y no una técnica
más que puede adoptarse eventualmente. Para que la siembra directa
exprese al máximo sus beneficios es necesario contar con un
adecuado nivel de cobertura del suelo, la que es aportada por
los rastrojos de los cultivos. Éstos protegen al suelo del impacto
de la gota de lluvia, evitando que se inicie el proceso de erosión
hídrica, tan perjudicial para los suelos.
La presencia de una buena cobertura, bien distribuida, permite
acumular más agua, debido a que, por un lado, se favorece la
infiltración y se pierde menos hacia las zonas bajas del relieve,
y por otro, las pérdidas por evaporación directa del suelo son
menores. De esta manera se incrementa el agua almacenada, permitiendo
un mejor desarrollo de los cultivos, con rendimientos elevados
y más estables.
La cobertura modifica la temperatura, la luminosidad y el contenido
de humedad en los primeros centímetros de suelo, favoreciendo
la actividad microbiana y afectando también la germinación de
las semillas de las malezas. Una elevada acumulación de rastrojos
puede favorecer el desarrollo de plagas, tales como babosas
y bichos bolita, especialmente en inviernos no muy rigurosos
y primaveras lluviosas.
La rotación de cultivos permite disminuir los riesgos y cortar
el ciclo de enfermedades, plagas y malezas, al modificarse anualmente
el ambiente.
Desde el punto de vista de la fertilidad química de los suelos,
una rotación de cultivos bien planificada favorece un uso más
balanceado de los nutrientes. En siembra directa las rotaciones
también tienen un efecto favorable sobre la estructura de los
suelos, debido a que las raíces de los cultivos implantados
exploran diferentes estratos del perfil, generando una mejor
distribución y estructuración de los poros.
La decisión de realizar siembra directa debería comenzar en
el momento de la cosecha del cultivo anterior, por la importancia
que reviste una distribución uniforme de los rastrojos. Para
lograr este propósito, la cosechadora tiene que estar equipada
con distribuidores de granza y triturador de rastrojos.
La siembra es la labor más importante en agricultura, tanto
convencional como directa. Es necesario contar con una sembradora
que pueda colocar la semilla en un sector del suelo que posea
las condiciones indispensables para la germinación, la emergencia
y el establecimiento de las plántulas.
Con siembra directa, al no promoverse una oxidación tan brusca
de la materia orgánica como la que tiene lugar en la labranza
convencional, se requiere que los nutrientes, especialmente
el nitrógeno, sean aportados como fertilizantes, por lo menos
durante los primeros años a partir de la adopción del sistema.
Los residuos de las cosechas, al reducir la temperatura del
suelo, disminuyen la tasa de mineralización de la materia orgánica.
Es recomendable observar el suelo en profundidad. Reconocer
la presencia o no de capas duras (piso de arado). En estos casos
es apropiado descompactar y emparejar bien los lotes antes de
la siembra del primer cultivo en directa para no tener dificultades
en la implantación y el posterior desarrollo de las raíces.
La siembra no admite distracciones, improvisación ni descuidos.
Por el contrario, requiere una elevada cuota de observación,
comparación, análisis y creatividad.
El consumo de combustible, el equipamiento y las pérdidas del
irreemplazable recurso suelo, entre otros, se verían reducidos
en forma importante con la incorporación de la siembra directa
como alternativa de manejo.
La adopción de la siembra directa
(SD) requiere especializarse y ganar experiencia. Es muy riesgoso
recurrir a la SD sólo por menores costos de producción. Este
sistema requiere planificación del sistema de producción para
aprovechar los beneficios y minimizar riesgos.
En zonas con probabilidad de déficit hídrico, oeste de la provincia
de Buenos Aires o prov. de La Pampa, la SD incorpora estabilidad
de rendimientos al sistema de producción lo que deriva en una
mayor estabilidad económica.
Como eslabón de los sistemas que utilizan SD, dado que el girasol
desocupa el lote con antelación, este beneficia, entre otros,
la siembra de pasturas.
Resumiendo .
. . la siembra directa permite:
Disminuir
los costos y el tiempo operativo.
Producir
sin degradar el suelo.
Mejorar
sus condiciones físicas, químicas y biológicas.
Hacer
un uso más eficiente del agua de lluvia, recurso que, en condiciones
de secano, es generalmente el factor limitante de la producción
agrícola.
Obtener
rendimientos más estables.
Reducir
el impacto ambiental al disminuir la emisión de gases contaminantes,
principalmente de dióxido de carbono (como consecuencia de un
menor consumo de combustible y secuestro de CO2 en los rastrojos
al evitar una violenta oxidación de la materia orgánica).
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Suelo y Barbecho
Es
importante recordar que el girasol necesita suelos donde las
raíces puedan penetrar fácilmente. Ante la existencia de algún
impedimento sub-superficial temporario, se podría decidir la
realización de un laboreo vertical.
La elección del lote destinado al cultivo de girasol, es un
factor fundamental a tener en cuenta. Se debe contar con la
mayor cantidad de información. El suelo debe ser profundo si
se espera obtener rendimientos superiores a los 2500 kg/ha.
En el sur y sudeste bonaerense, los mejores antecesores en orden
decreciente son trigo, maíz y soja. Hacia el oeste, el maíz
es el mejor antecesor. Las malezas anuales no presentan problemas
de control y en el caso de las gramíneas perennes, el girasol
es un cultivo adecuado para iniciar su control, ya que hay herbicidas
post emergentes muy selectivos. Si se detecta la invasión del
lote por hormigas, es preferible comenzar su control antes de
la siembra. En el caso de constatarse una presencia importante
de gusanos blancos o grillos, hay que prever el uso de insecticidas
curasemillas para disminuir o evitar el daño.
Ante la existencia de algún impedimento
subsuperficial temporario, se podría decidir la realización
de un laboreo vertical, moviendo en superficie y en profundidad
(cincel y disco), o bien, utilizando un paratill o ecoltier,
que rompe pisos de arado sin afectar la cobertura. Se debe hacer
hincapié que la incorporación de un lote o un campo al sistema
de siembra directa, comienza con la preparación del lote para
el último cultivo con labranza convencional.
Una forma recomendable es hacerlo con trigo y, previo a ello,
preparar todo correctamente, moviendo el suelo en profundidad,
emparejando el relieve y controlando malezas durante el verano.
En
el oeste de Buenos Aires y en el este de La Pampa, se ha demostrado
que los rendimientos logrados estuvieron directamente relacionados
con el agua disponible en el suelo en el momento de la siembra.
En general, se recomienda la realización de barbechos prolongados,
que permitan acumular agua en el perfil, aunque la información
disponible indica que con 90 días sin consumo de agua por malezas
pareciera ser suficiente para abastecer el futuro cultivo. Durante
este barbecho debe realizarse además un estratégico control
de malezas. No es recomendable la siembra de girasol sobre verdeos
que liberen el lote tarde, porque no se logra una adecuada acumulación
de agua.
El
barbecho en siembra directa tiene como finalidades principales
la acumulación de agua y el control de las malezas entre cultivos,
evitando semillen y consecuentemente, su multiplicación.
Si el cultivo anterior fue trigo, los controles de malezas
más eficientes son los realizados en el verano anterior al girasol.
Ese barbecho químico temprano, controlará las malezas competidoras
del futuro cultivo.
Durante el invierno, los rastrojos de todas las procedencias,
deberán ser liberados de malezas para evitar las pérdidas de
agua. Este manejo se realizará mediante herbicidas de amplio
espectro.
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Fertilidad y Fertilización
El
barbecho en siembra directa no produce una rápida mineralización
de los residuos del cultivo anterior como en el laboreo convencional,
por lo cual en muchos casos es necesaria la fertilización con
nitrógeno para el normal desarrollo de las plantas, sobre todo
en los primeros años.
En siembra directa, es probable encontrar un aumento de 300
a 400 kg/ha de grano con una fertilización de 40 kg/ha de nitrógeno.
El momento adecuado para corregir deficiencias de nitrógeno
es entre siembra y tres pares de hojas. En el Sudeste de Buenos
Aires se recomienda fertilizar a la siembra. En el Oeste de
Buenos Aires y Este de La Pampa, la experiencia indica que es
mejor aplicar nitrógeno cuando las plantas tienen entre seis
y ocho hojas, ya que las aplicaciones en siembra pueden perderse
por lavado.
Aplicaciones de cantidades entre 40 y 80 kg/ha de nitrógeno
deben decidirse luego de un diagnóstico por análisis de suelo
o foliar. Pueden existir situaciones sin respuesta. Aplicaciones
de mayores cantidades pueden hasta ser contraproducentes y producir
plantas más sensibles a enfermedades foliares o vasculares.
Las distribución de nitrógeno a la siembra puede ser hecha
con urea aplicada por debajo y al costado de la semilla para
evitar efectos fitotóxicos. Las aplicaciones cuando la planta
está en pleno desarrollo pueden hacerse en superficie utilizando
preferentemente nitrato de amonio para evitar pérdidas por volatilización,
posibles con urea.
Requerimientos nutritivos del cultivo (Blamey, 1997)
Elemento kg elemento / t grano producido
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Elemento
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kg
elemento / t grano producido
|
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Nitrógeno
Fósforo
Potasio
Calcio
Magnesio
Azufre
Sodio
Hierro
Boro
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40
5
30
18
11
5
1.5
0.26
0.06
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La
fertilización del girasol, es una herramienta que conducirá
a la elevación de los rendimientos mediante el uso planificado
de fósforo y nitrógeno.
La aplicación de 30 a 60 kg/ha de fosfato diamónico
como arrancador está muy difundida entre los productores de
SD, dadas la respuestas observadas.
En siembras tempranas de girasol y en suelos
con compactación, se observa que hay mayores requerimientos
de fósforo. En suelos con
niveles de fósforo menores a 15 ppm, pueden esperarse respuestas
a aplicaciones mayores a las indicadas.
Los
suelos densificados condicionan la exploración de las raíces.
Las plantas de girasol son muy sensibles a los impedimentos
mecánicos. Esto puede estar relacionado con mayor susceptibilidad
al vuelco o descalce de plantas.
La planta de girasol
se adapta a una amplia variedad de suelos, sin embargo, el
máximo potencial productivo de un híbrido será expresado cuando
se siembre en suelos profundos, bien drenados, con alta capacidad
de retención de agua y pH 6.5-7.5. Suelos con parámetros alejados
a los mencionados causarán un gradual deterioro de los rendimientos.
La acumulación de agua
y la sanidad son favorecidos con cultivos antecesores maíz
o sorgo granífero. La avena de pastoreo es una opción alternativa
en planteos mixtos.
El girasol no parece
ser, para la mayoría de los casos, el cultivo indicado para
iniciar una rotación en SD. En razón de la alta sensibilidad
de la raíz del girasol a horizontes endurecidos o compactados,
este cultivo debe ser incluido al final de la rotación cuando
otros cultivos menos afectados por impedancias en el perfil
hayan iniciado un proceso de reestructuración del suelo.
Aun así deben evaluarse,
posterior a la cosecha de antecesor y previo a la siembra,
las condiciones superficiales del suelo, tal huellas o zonas
compactadas.
El girasol extrae,
en profundidad, más agua que el sorgo, el maíz o la soja,
pero esa capacidad está supeditada a la ausencia de limitaciones
para la exploración radicular.
Los rendimientos potenciales serán alcanzados por cultivos
sin restricciones hídricas. Un cultivo de girasol requiere
entre 500 y 550 mm de agua.
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Elección de la Semilla
La
elección de la semilla es una de las claves de un cultivo exitoso.
Actualmente se dispone de híbridos con rendimientos potenciales
superiores a los 5.000 kg/ha con más del 50% de aceite, cuando
son cultivados en suelos profundos y con toda la tecnología
disponible.
Al elegir el híbrido a sembrar se está determinando gran parte
del resultado productivo. Aspectos tales como potencial del
rendimiento de grano y de aceite, estabilidad de los rendimientos,
buenos resultados en ensayos en la zona, comportamiento frente
a enfermedades y al vuelco, niveles de autocompatibilidad y
la duración del ciclo, califican al híbrido adecuado. Gran parte
de esta información es aportada por las redes de ensayos oficiales
de híbridos comerciales y por los semilleros.
También
se ofrecen híbridos con buena resistencia a la podredumbre de
capítulo que provoca Sclerotinia, los que deberían ser elegidos
para la siembra en las áreas donde se esperan lluvias, alta
humedad ambiente, nubosidad y frío en floración o post floración.
En las áreas costeras del sudeste de Buenos Aires y de los
sistemas serranos de Tandilia y Ventania conviene sembrar híbridos
de buen comportamiento ante ataques de esta enfermedad. Actualmente
hay disponibles unos quince híbridos recomendados por su buen
comportamiento ante ataques de moderada intensidad de Sclerotinia
sclerotiorum.
Estos híbridos son resistentes a la podredumbre de capítulo,
causada por Sclerotinia, pero no a la podredumbre de la base
del tallo causada por el mismo hongo. Esta última enfermedad
tiene importancia en el noroeste de Buenos Aires, Santa Fe y
Córdoba.
También
hay en oferta híbridos con muy buena resistencia a verticilosis,
la enfermedad que provoca mayores pérdidas de rendimiento en
el país. Estos híbridos deberían ser utilizados en todos los
lotes en los que se hubiera detectado la enfermedad por sus
síntomas típicos, aunque sea en unas pocas plantas.
En lotes donde se ha detectado la presencia de la enfermedad,
ésta se irá incrementando si se siembran híbridos susceptibles.
En esos lotes conviene sembrar los híbridos más resistentes,
de los cuales el mercado ofrece un grupo de híbridos clasificados
como resistentes o moderadamente resistentes frente a Verticillium
dahliae. En lotes donde no se ha detectado verticilosis, conviene
sembrar híbridos resistentes o intermedios como una forma de
alejar el peligro de instalación del hongo en ese suelo.
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Calidad Biológica
de la Semilla
La
semilla a elegir debe ser evaluada por su potencial genético
y por su calidad. En siembra directa la semilla debe soportar
condiciones más exigentes que las de una siembra en el sistema
tradicional. Para asegurar esa mejor calidad, deben realizarse
análisis de poder germinativo y energía germinativa y de vigor
o test de frío.
El análisis de poder germinativo de la semilla, que es el estudio
más simple y rápido a que puede someterse una semilla, debe
dar un porcentaje de plantas normales superior al 95% si la
semilla es buena, pero este análisis no es suficiente para saber
si la semilla dará una buena planta en un suelo con temperatura
inferior a 16ºC.
En siembra directa en épocas tempranas, la semilla, además de
tener más de 95% de poder germinativo, debe poseer un vigor
superior al 90%. Las pruebas de vigor se realizan sometiendo
a la semilla a condiciones de estrés en laboratorio.
En SD las condiciones en que se desarrolla la germinación y
emergencia son más frías y con mayor cantidad de insectos de
suelo. Por lo tanto es fundamental que la planta emerja rápidamente.
El test de frío es una herramienta disponible que ayuda a evitar
problemas.
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Fecha de Siembra y Densidad
Se
recomiendan las siembras tempranas porque potencialmente pueden
producir mayores rendimientos, más aceite y, normalmente, encuentra
un suelo con mayor humedad. En el caso de la siembra directa,
esa humedad es más segura que en los campos arados, pero la
temperatura del suelo puede ser menor.
Se considera fecha óptima de siembra aquella en que la temperatura
del suelo, medida a la profundidad de siembra, se estabiliza
en 15º C. Con menor temperatura, el proceso de germinación se
demorará y la emergencia, desuniforme, tomará más de 10 días.
Adelantos en la fecha de siembra implican el riesgo de:
a) Ocurrencia de heladas tardías posteriores
a inicio del período reproductivo, estado fenológico del girasol
muy sensible a frío con consecuencias sobre rendimiento. La
etapa comprendida entre siembra e inicio del período reproductivo
toma más de 40 días cuando la temperatura del suelo en la siembra
es menor a 16ºC.-
b) En ambientes favorables, considerable
alargamiento del período vegetativo, con desarrollo de planta
exuberante. Esta situación no es deseable por la alta demanda
de agua de plantas de gran desarrollo. Debe tenerse en cuenta
que el girasol es un "mal administrador" del agua
disponible.
Atrasos exagerados en la fecha de siembra están asociados a
pérdidas de rendimiento y del contenido de aceite, debidos básicamente
al acortamiento del período vegetativo. Si el atraso fuese extenso,
la etapa pos floración y madurez tendrá altas posibilidades
de coincidir con períodos de mayor humedad, ocurrencia de lluvias
y menor temperatura.
En el sudeste de Buenos Aires se recomiendan las siembras de
octubre para maximizar la expresión del potencial productivo
y escapar a la podredumbre húmeda del capítulo. El problema
de las siembras tempranas radica en la baja temperatura del
suelo que retarda la emergencia. Este problema se agrava para
el caso de la siembra directa, por las menores temperaturas
de suelo con respecto a la siembra convencional.
Para elevar algunos grados la temperatura del lugar de siembra,
se está experimentando realizar una labor de limpieza del surco
con un barrerrastrojos unos dos a tres meses antes de la siembra
En el oeste de Buenos Aires y en el este de La Pampa, la fecha
de siembra debe ajustarse a la disponibilidad de agua en el
suelo. Lo recomendable es sembrar lo más temprano posible, siempre
que se tenga muy buena disponibilidad de agua acumulada.
Si
es la primera vez que siembra girasol en directa, no pruebe
simultáneamente la siembra temprana.
Comience la experiencia sembrando con buena temperatura, por
ejemplo a fines de octubre en el sur de Buenos Aires, y si logra
una buena implantación, al año siguiente adelante un poco la
siembra, dando pasos sucesivos hacia una buena implantación
temprana.
Un
alto nivel de cobertura del suelo por el cultivo desde floración
hasta madurez fisiológica es altamente deseable, ya que cuando
mayor es la cantidad de radiación solar interceptada por las
hojas, mayor es el rendimiento del cultivo. Para lograr una
adecuada cobertura es necesario ajustar la densidad y el espaciamiento
según el híbrido a utilizar, la zona y la fecha de siembra.
Como concepto general, 40.000 a 50.000 pl/ha responden al eficiente
uso del espacio y optimizan el rendimiento en la mayoría de
los ambientes. Dada la capacidad de compensación de la planta
de girasol, frecuentemente se menciona indiferente comportamiento
frente a esta variable. En ambientes de bajo potencial de rendimiento,
densidades entre aproximadamente 25.000 y 60.000 pl/ha no tienen
efecto notable sobre rendimiento. Por el contrario, en ambientes
de alto potencial (aquellos en los que no se esperan restricciones
hídricas, nutricionales o cualquier otra que condicione el desarrollo
y crecimiento de la planta de girasol) dentro del rango mencionado,
mayores densidades están asociadas a mayores rendimientos.
Los híbridos actuales, que tienen plantas de menor porte que
los antiguos, necesitan una mayor densidad para cubrir correctamente
el suelo en floración. Las densidades recomendadas anteriormente
(de 40 a 50 mil plantas/ha), para el sudeste de Buenos Aires,
deben elevarse a más de 60 mil plantas/ha. La siembra de cultivos
a 52,5 cm se recomienda como una medida de manejo integral del
sistema (mejor control de malezas y rápida cobertura). Hay experiencias
que demuestran aumentos en los rendimientos y una mayor estabilidad
en la producción
En el centro y este de Buenos Aires, en campos con suelos profundos,
es posible ganar algunos kilos de rendimiento utilizando surcos
a 52,5 cm en lugar de los tradicionales a 70 cm. Ello permitirá
sembrar una semilla cada 30 cm y lograr una densidad de 65.000
plantas por hectárea.
La
siembra en surcos cercanos no ha demostrado ser eficiente en
el oeste arenoso de Buenos Aires ni en La Pampa.
Para el oeste arenoso de la región Pampeana, no sería recomendable
la reducción de la distancia entre surcos porque con sequías
prolongadas se produce un rápido consumo del agua en los estadios
vegetativos tempranos.
Existen experiencias en el sudeste
de Buenos Aires donde se han utilizado barrerastrojos (2-3 meses
antes), que liberan de cobertura una pequeña franja a 70 o 52,5
cm de distancia entre hileras; luego se siembra en esas líneas
donde el suelo tiene más temperatura.
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Operación de Siembra
La
siembra es uno de los dos momentos claves en las decisiones
del productor, por las consecuencias que tiene sobre el futuro
del cultivo. El otro momento fundamental es el día de la compra
de la semilla.
En
el momento que se concreta la compra de la semilla, se está
decidiendo sobre la sanidad del futuro cultivo, sobre el ciclo,
sobre el porcentaje de aceite, lo que es decir sobre parte del
precio y, por supuesto sobre el potencial del rendimiento. No
compre por el precio. Primero seleccione el híbrido y la semilla
que le conviene y luego discuta el precio.
Por
tratarse de un momento de primordial importancia, la operación
de siembra debe ser cuidadosamente planeada.
Para
lograr una buena implantación del cultivo se busca uniformidad
de distribución de semillas en condiciones de germinar rápidamente.
Varios son los aspectos a tener en cuenta para lograr una buena
implantación del cultivo en siembra directa.
Semilla
de calidad, con altos valores de poder germinativo y vigor,
que asegure una emergencia pareja
Profundidad
de colocación de la semilla a no más de 5 cm y en tierra húmeda.
 Densidad
de siembra y espaciamiento entre surcos para lograr una rápida
cobertura del suelo por el cultivo. Esto se relaciona directamente
con la regulación de los dosificadores y el distanciamiento
de los cuerpos de siembra.
Tránsito
de la sembradora sin atoraduras ni interferencia de broza con
la semilla. Esto se relaciona principalmente con la distribución
de residuos del cultivo antecesor, la cuchilla abresurco, el
barrerastrojo, la carga de pesos, la distribución de los cuerpos
de siembra y el sistema flotante para copiar el microrelieve.
Semilla
colocada en el fondo del surco, apretada y tapada con tierra.
Este trabajo se relaciona principalmente con surcadores, rueda
apretadora, rueda cubridora y el sistema flotante para copiar
el microrelieve.
Condiciones
de humedad y temperatura adecuadas para la germinación de semillas
(selección del momento de siembra).
Velocidad
de siembra que evite atoraduras o que el tren de siembra ruede
por la superficie, que no sobrepase los 6 km/h y así tendrá
más posibilidades de lograr un cultivo uniforme.
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Manejo Bajo Malezas
Las
malezas cambian considerablemente en un planteo con siembra
directa con respecto a la labranza convencional. Predominan
otras especies y cambian los microrganismos del suelo que intervienen
en la residualidad de los herbicidas. En cuanto al control,
no necesariamente es más riesgoso, pero generalmente se utiliza
una mayor cantidad de herbicidas.
Debemos recordar que para este cultivo no se cuenta con productos
post emergentes de amplio espectro. De allí lo fundamental de
trabajar temprano los barbechos, conocer la historia de los
lotes y utilizar el concepto de control integrado.
El manejo de las malezas es mucho más complicado que en siembra
convencional. La experiencia ha demostrado que los herbicidas
utilizados en labranza convencional pueden funcionar bien, pero
hay que tener en cuenta la retención que ejerce el rastrojo.
La mejor estrategia para el control de las malezas es una correcta
implantación, con buena densidad y plantas bien distribuidas.
Se
debe tomar conciencia que los beneficios de la siembra directa
se manifiestan muy lentamente y no en el corto plazo. En planteos
prolongados con siembra directa, con un manejo adecuado, tiende
a disminuir el banco de semillas de malezas y el número de especies,
lo que puede reducir la cantidad de controles.
Algunas consideraciones sobre el manejo de las malezas
Es importante:
Conocer las malezas del sistema, formas
de reproducción y momentos de control.
Limpiar lotes: evitar semillazón durante
el barbecho,
Planificar los barbechos, los que adquieren
gran importancia y deben ser tratados como " otro cultivo".
Considerar que los beneficios de un buen barbecho se trasladan
al cultivo siguiente. Si se logran buenos barbechos, no sería
tan importante hacer un control severo de malezas durante el
cultivo.
Fundamental: controlar las malezas de
verano que son las que compiten con el girasol.
En el caso de sembrar girasol en directa
luego de un cultivo de maíz, se debería realizar un muy buen
control de malezas durante el barbecho previo al maíz y durante
el cultivo de ese maíz.
Alternativa: los cultivos de cobertura
(avena, vicia, centeno) ejercen un efecto alelopático sobre
algunas malezas (impiden su nacimiento). La avena deja el lote
muy limpio. La vicia es recomendable porque además del efecto
sobre el control de malezas aporta nitrógeno al suelo. En el
caso de estos cultivos, se debe evaluar que si bien ayudan a
controlar malezas, consumen agua del perfil disminuyendo el
agua almacenada.
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Crecimiento y Desarrollo
del Cultivo
Para
que los híbridos modernos expresen todo su potencial productivo,
el cultivo deberá tener una alta capacidad para captar la radiación
solar durante la floración.
Esa capacidad está determinada por un buen desarrollo foliar.
La superficie de las hojas más adecuada debe ser mayor a 3 metros
cuadrados por cada metro cuadrado de suelo. Para lograr esto,
las plantas deberán desarrollar la raíz en profundidad, tener
agua y nutrientes disponibles.
Otra
de las condiciones para que los híbridos modernos muestren altos
rendimientos y alto contenido de aceite, es que el período de
llenado de los granos se desarrolle captando la mayor cantidad
de radiación solar posible.
Para que ello ocurra, las plantas deben conservar la mayor cantidad
de hojas verdes por la mayor cantidad de tiempo. Para ello es
conveniente que el período de floración a madurez coincida con
períodos del año de alta radiación incidente. Estos períodos
favorables son más amplios en el norte y más cortos en el sur
de la región girasolera.
La ocurrencia de un prolongado período nuboso en post floración,
puede tener como consecuencia una baja en el rendimiento de
grano y en el porcentaje de aceite.
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Manejo de Plagas
Debido a cambios en el ambiente en la superficie del suelo
y variando según la zona, se puede producir la aparición de
nuevas plagas. El ambiente más húmedo, brinda las condiciones
propicias para el incremento de poblaciones de babosas, mil
pies, peludos y bichos bolita.
El daño más grave de las babosas se produce en el momento de
la emergencia de las plantas, y en ese momento, el cultivo atraviesa
un momento muy sensible. Planta atacada es planta muerta. La
detección del problema es importante y difícil. El tratamiento
esta muy probado y es eficiente. Otoño y los dos meses previos
a siembra es la oportunidad para un eficiente monitoreo, con
observaciones directas y trampas, ambas importantes, ya que
la plaga aumenta o disminuye su movilidad de acuerdo a la temperatura
y muchas veces no se detecta con un simple trampeo.
Para el control de la plaga deben utilizarse molusquicidas minipellets
de fabricación vía húmeda.
Para el caso de las plagas tradicionales, orugas cortadoras
y defoliadoras, hay metodología probada de diagnóstico y manejo.
La población de cortadoras podría a aumentar con SD, al igual
que el resto de los gusanos de suelo, pero es muy importante
un diagnóstico minucioso ya que, los problemas en emergencia
de plántulas, atribuidos muchas veces a plagas, pueden ser debidos
a hongos de suelo y/o a la residualidad de los herbicidas. En
estas plagas es fundamental el monitoreo pre-siembra.
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Principales Enfermedades
Los problemas de enfermedades son similares
a los que se presentan con labranza convencional.
Se ha detectado un escaso aprovechamiento
de los avances tecnológicos para enfrentar la podredumbre de
capítulo por Sclerotinia y la verticilosis.
Podredumbre de capítulo
La enfermedad se manifiesta por la aparición de un micelio
blanco algodonoso del hongo en el frente del capítulo, el cual
es seguido días más tarde por manchas localizadas de color té
con leche en el receptáculo. Si la enfermedad avanza, la podredumbre
puede abarcar todo el capítulo y provocar su caída total o parcial,
dejando en la parte superior del tallo, sólo fibras aisladas
en forma de escoba. Los daños económicos más importantes en
girasol son, la pérdida de producción por la pudrición y caída
de los capítulos, y la pérdida de calidad por la presencia de
cuerpos extraños y por el aumento de la acidez del aceite que
se extrae de la semilla.
La Estación Experimental Balcarce del INTA publica anualmente
la lista de girasoles híbridos de buen comportamiento ante ataques
del hongo Sclerotinia basada en los resultados de ensayos con
inoculación artificial. Los materiales detectados como de buen
comportamiento o de comportamiento intermedio en esos ensayos,
son los Híbridos recomendados por su buen comportamiento ante
ataques de moderada intensidad de Sclerotinia sclerotiorum para
siembras en zonas con condiciones predisponentes a la enfermedad.
Verticilosis
El secado anticipado y quebrado del tallo causado por Verticillium
dahliae es la enfermedad más importante del girasol en la Argentina.
La pérdida mayor se produce como consecuencia de la quebradura
del tallo (pérdidas de más del 70%). Pérdidas menores, aunque
más frecuentes y difundidas, son las causadas por disminución
del rendimiento por el secado anticipado de las plantas (pérdidas
de hasta un 33%). El agente causal es un hongo que se instala
en el suelo y se incrementa en la medida que se siembra girasol
con más frecuencia. Por eso, las áreas más invadidas son las
de la costa Tres Arroyos y Necochea, Coronel Suárez y Carlos
Casares.
Esta situación puede revertirse eligiendo Híbridos clasificados
como resistentes o moderadamente resistentes frente a Verticillium
dahliae.
En campos no invadidos, se pueden usar los híbridos resistentes
o los moderadamente resistentes. En todos los casos deberá evitarse
la siembra de híbridos susceptibles a esta enfermedad.
Como este hongo penetra por las raíces, se estima que la permanencia
del rastrojo en superficie puede hacer disminuir la enfermedad.
En
el caso del hongo Macrophomina, que causa la podredumbre carbonosa
de la base del tallo y que se presenta como manchones que se
secan antes de tiempo, sobre todo en las áreas más secas de
los lotes, utilizando la siembra directa, se ha observado una
disminución de los problemas por la mayor disponibilidad de
agua en el suelo.
Esta enfermedad se caracteriza por producir una maduración
anticipada de las plantas, con tallos débiles y capítulos inclinados
con frutos vanos en el centro. Externamente, el tallo y las
raíces adquieren coloración marrón oscura a negra. Al final
de la maduración del cultivo, la epidermis en la base de los
tallos puede aparecer gris plateada a negra, a menudo deshilachada
mientras que las raíces se descomponen favoreciendo el vuelco.
En los lotes de áreas con carencias de humedad, aparecen, antes
de la madurez, manchones de plantas secas antes de tiempo con
capítulos pequeños. Estos manchones tienden a desaparecer en
campos manejados con siembra directa.
Híbridos recomendados por
su buen comportamiento ante ataques de moderada intensidad de
Sclerotinia sclerotiorum (Podredumbre de capítulo).
|
Híbrido
|
Proveedor
|
Híbrido
|
Proveedor
|
|
ACA 884
|
Asoc. Coop. Argentinas
|
DEKASOL 3915
|
Monsanto
|
|
ACA 885
|
Asoc. Coop. Argentinas
|
M 742
|
Dow Agro Sciences
|
|
AIKEN
|
Novartis
|
MG 2
|
Dow Agro Sciences
|
|
ALEXANDRA
|
Novartis
|
MG 4
|
Dow Agro Sciences
|
|
PAMPAFLOR
|
Buck
|
JAGÜEL
|
KWS
|
|
CARILO
|
Novartis
|
PAIHUÉN
|
El Cencerro
|
|
CF 11
|
Advanta
|
PARAISO 20
|
Nidera
|
|
CF 17
|
Advanta
|
SPS 3101
|
SPS Glencore
|
|
CF 25
|
Advanta
|
SPS 4530
|
SPS Glencore
|
|
DEKASOL 3900
|
Monsanto
|
ZENIT
|
Sursem
|
Híbridos clasificados como resistentes o moderadamente resistentes
frente a Verticillium dahliae.
|
Resistentes
|
Moderadamente
Resistentes
|
|
Híbrido
|
Proveedor
|
Híbrido
|
Proveedor
|
|
AIKEN
|
Novartis
|
BARBARA
|
Dow
Agro Sciences
|
|
ALEXANDRA
|
Novartis
|
DK
3915
|
Monsanto
|
|
CF
11
|
Advanta
|
DM
226
|
Don
Mario
|
|
CF
13
|
Advanta
|
JAGUEL
|
KWS
|
|
DK
3900
|
Monsanto
|
MACON
|
Novartis
|
|
PARAISO
20
|
Nidera
|
MG
4
|
Dow
Agro Sciences
|
|
PARAISO
30
|
Nidera
|
PAIHUÉN
|
El
Cencerro
|
|
PROTON
R 100
|
Produsem
|
PAMPAFLOR
|
Buck
|
|
SPS
3101
|
SPS
Glencore
|
PARAISO
40
|
Nidera
|
|
SPS
3140
|
SPS
Glencore
|
SIGMA
|
Sursem
|
|
VTO
978
|
Novartis
|
VDH
485
|
Advanta
|
|
|
|
VDH
488
|
Advanta
|
|
|
|
ZENIT
|
Sursem
|
|
| ··························································································································· |

|
|